lunes, 2 de febrero de 2009

Saber cuándo una etapa llega a su fin



Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.
Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. ¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido sin más?
Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.
Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia delante, y todos sufrirán al verte paralizado.
Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.
Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.
Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.
Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.
Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.
Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.
Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres.

Paulo Coelho

8 comentarios:

María dijo...

He estado ojeando tu blog y me ha gustado mucho lo que he visto, gracias por tenerme enlazada a tu blog como seguidor.

Las personas cerramos los ojos por miedo a caminar, por temor a equivocarnos, por no saber tomar las decisiones adecuadas, miedos, siempre miedos.

Saludos y gracias.

El hada dijo...

Me gusto tu blog!.. Y este escrito en particular.

Un beso enormee!..

lost frontier dijo...

Es importante cerrar ciclos. Tanto como abrir nuevos.

lost frontier dijo...

Es importante cerrar ciclos. Tanto como abrir nuevos.

Gemma dijo...

Me encantó leerlo, gracias por ponerlo por aquí... es así, en la vida, hay momentos en los que hay que romper con el pasado y disfrutar del presente tanto como podamos, porque no sabemos lo que pasará mañana, porqué preocuparse? Un saludote !

Marga Fuentes dijo...

Es muy enriquecedor: "Cerrando Círculos". Gracias por recordármelo.
Tienes un blog estupendo. Te seguiré.
Un saludo

el piano huérfano dijo...

LLEVO dos años intento desplegar
volar, olvidar el pasado no preocupar del futuro y vivir el presente, pero la infancia marca.


y marca heridas
marca glorias
luchas, odio - amor


gracias por tu blog, parece que me has visto en tus palabras

Polly dijo...

me encanta Pablo Coelho, es uno de mis escritores preferidos.
Un saludo!